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La hipertensión, también conocida como tensión arterial alta o elevada, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión persistentemente alta, lo que puede dañarlos. La tensión arterial es la fuerza que

ejerce la sangre contra las paredes de los vasos (arterias) al ser bombeada por el corazón. Cuanta más alta es la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear.

La mayoría de las personas con hipertensión no muestra ningún síntoma; por ello se le conoce como el “asesino silencioso”. En ocasiones, la hipertensión causa síntomas como dolor de cabeza, dificultad respiratoria, mareos, dolor en el pecho, pitos en el oído (tinnitus), palpitaciones del corazón y hemorragias nasales, oleadas de calor, pero no siempre.

 

 

Por qué es peligrosa la hipertensión arterial?

Cuanto más alta es la tensión arterial, mayor es el riesgo de daño al corazón y a los vasos sanguíneos de órganos principales como el cerebro y los riñones. La hipertensión es la causa prevenible más importante de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebro vasculares.

Si no se controla, la hipertensión puede provocar un infarto de miocardio, un ensanchamiento del corazón y, a la larga, una insuficiencia cardiaca. Los vasos sanguíneos pueden desarrollar protuberancia y zonas débiles que los hacen más susceptibles de obstruirse y romperse. La tensión arterial puede ocasionar que la sangre se filtre en el cerebro y provocar un accidente cerebro vascular. La hipertensión también puede provocar deficiencia renal, ceguera y deterioro del oído.

Las consecuencias de la hipertensión para la salud se pueden agravar por otros factores que aumentan las probabilidades de sufrir un infarto de miocardio, un accidente cerebro vascular o insuficiencia renal. Entre ellos cabe citar el consumo de tabaco, una dieta poco saludable, el uso nocivo del alcohol, la inactividad física y la exposición a un estrés permanente, así como la obesidad, el colesterol alto y la diabetes mellitus.

¿Conoce los síntomas?

  • Dolor de cabeza
  • Dificultad respiratoria
  • Mareos
  • Dolor en el pecho
  • Pitos en el oído (tinnitus)
  • Palpitaciones del corazón
  • Hemorragias nasales
  • Oleadas de calor

 

 

 

 

¿Se puede prevenir?

Todos los adultos deberían medir su tensión arterial periódicamente, ya que es importante conocer los valores. Si esta es elevada se debe acudir a consulta con un profesional.

A algunas personas les basta con mejorar su estilo de vida para controlar la tensión arterial, como abandonar el consumo de tabaco, adoptar una dieta saludable, hacer ejercicio y evitar el uso nocivo del alcohol. La reducción del consumo de sal también puede ayudar. A otras personas, estos cambios les resultan insuficientes y necesitan tomar medicamentos con prescripción médica.

Los adultos pueden contribuir al tratamiento tomando la medicación prescrita, mejorando su estilo de vida y vigilando su salud.
Las personas con hipertensión que también tienen un alto nivel de azúcar en sangre, colesterol alto o insuficiencia renal corren un riesgo incluso mayor de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebro vascular.

Todos podemos adoptar cinco medidas para minimizar las probabilidades de padecer hipertensión y sus consecuencias.

1. Dieta saludable:

– Promover un estilo de vida saludable, con una nutrición adecuada de niños y jóvenes.
– Reducir el consumo de sal
– Comer frutas y vegetales regularmen te
-Reducir el consumo total de grasas, en especial las saturadas.

2. Evitar el uso nocivo del alcohol

3. Actividad física:

– Realizar actividad física de forma regular y promover la actividad física entre los niños y los jóvenes (al menos 30 minutos al día).
– Mantener un peso normal

4. Evitar el consumo de tabaco.

5. Manejo del estrés


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